Ozone Zaragoza parte de un encargo claro: crear un centro de ocio completo dentro de una nave vacía, sin carácter arquitectónico, y convertirla en un entorno activo, reconocible y capaz de responder a un público multigeneracional. El proyecto, parte de la expansión nacional del grupo Ozone, se estructura en torno al bowling como núcleo central, pero articula alrededor una constelación de usos que amplían y diversifican la experiencia.
El diseño aborda el espacio como un sistema narrativo más que como una ambientación temática. Todo parte del vacío: se estructura la circulación, se jerarquizan los usos, se genera escala y se define carácter. La estética es claramente urbana e industrial, con referencias al mundo del grafismo, el street food y el ocio contemporáneo.
Los distintos ámbitos se articulan de la siguiente manera:
- Zona de bolera: con 24 pistas, se configura como núcleo de actividad, con moqueta personalizada, mobiliario gráfico y lámparas gigantes en forma de bolo, elementos ya icónicos dentro del imaginario Ozone.
- Mega hinchable: una pieza de 1.000 m² con tratamiento lumínico propio, que actúa como polo de atracción para público joven e infantil, sin competir con las zonas de juego tradicionales.
- Zona de social games: shuffleboard, dianas interactivas, futbolines, billares y cabinas de karaoke, en un entorno más recogido, informal y pensado para el ocio adulto no competitivo.
- Street food market: diseñado como una plaza interior con contenedores marítimos reutilizados que acogen distintas ofertas gastronómicas. Se combinan texturas metálicas, luces de feria, vegetación artificial y marquesinas gráficas para generar un espacio reconocible y funcional.
- Circulación y espera: tratadas como parte activa del recorrido, con señalética propia, mobiliario modular y elementos suspendidos que definen ritmo y escala.