Situado en una antigua vivienda rehabilitada en el puerto deportivo de Altea, Nilah es una propuesta gastronómica que necesitaba dotarse de una imagen a la altura de su cocina y de su entorno. Su ubicación —frente a un puerto de recreo en una de las localidades más valoradas de la costa alicantina— exigía sofisticación, serenidad y carisma visual.
La intervención parte de una lectura respetuosa del edificio original y propone un espacio de líneas suaves, luz natural filtrada y materiales cálidos, sin perder contundencia expresiva. El diseño plantea un contraste armónico entre la base blanca arena y detalles en terciopelo caldero, que aportan profundidad y refinamiento.
El objetivo era generar un ambiente acogedor, sereno y elegante, capaz de acoger a una clientela de perfil internacional —principalmente centroeuropeo— que busca cocina elaborada en un entorno especial.
Claves del diseño:
Vegetación integrada tanto en terraza como en sala, para crear una sensación de oasis natural sin estridencias.
Nilah busca no destacar por exceso, sino por armonía y detalle: un restaurante donde el diseño es parte de la experiencia pero nunca se impone.
Un espacio sereno y sofisticado que transforma una vivienda marinera en una experiencia gastronómica con carácter mediterráneo y sensibilidad internacional.